
Aprender HTML es como lanzarse a estudiar un idioma nuevo que nos sirve para identificar las partes de los textos que escribimos. Se debe marcar en el computador, cada parte del documento que voy a crear. Así, cuando voy a iniciar, le digo “Aquí arranca el HTML”, y cuando voy a terminar le tengo que decir “Hasta acá viene el HTML”, si voy a poner una foto digo “Aca va una foto” y luego cierro diciendo “Hasta acá viene la foto”. Como eso es complicado, los ingenieros desarrollaron una ingeniosa manera de escribir y darle la instrucción al computador.
Las marquillas son la forma como se redacta el HTML de manera que uno pueda “envolver” en ellas el objeto que quiera poner. Si repito mi ejemplo anterior, al escribir “Aquí arranca el HTML” debo decir <HTML>, y para terminar escribo </HTML> y ya. El computador entonces entiende que lo que yo escriba dentro de los signos “<” y “>” es una instrucción para él, y la procesa. Ingenioso, ¿no?
Así, si quiero poner una imagen le digo <img> escribo la dirección de la foto y cierro diciendo </img>. ¿Quién decidió que se llama img a una imagen? Pues la W3C, el Consejo que dictamina las reglas del HTML y en el que Tim Berners Lee, padre de la WWW, trabaja. Ellos han determinado cuáles son las instrucciones que hacen parte del HTML y para que el lenguaje avance es necesario que una gran cantidad de gente apruebe la decisión.
Desde su primera versión han salido 4 revisiones y actualmente, en el 2009 que fue el momento en el que se imprimió Leyendo Hipertextos, trabajan en un quinto conjunto de marquillas que permitirán nuevas capacidades a los hipertextos que se escriban con él. De hecho, ahora en el 2010 ya hay muchos cambios gracias al HTML5, que está empezando a implementarse por muchos y que, posiblemente, va a revolucionar la manera como publicamos nuestros contenidos en la web.
Si quieres explorar las novedades del HTML5, este es un video de Google Developers que sirve como excelente punto de partida.
De todas maneras, aprender HTML es una tarea que toma tiempo y, aunque está llena de satisfacciones, es una misión que algunos pocos deciden emprender y los que lo hacen bien, son vistos casi como magos porque sólo con palabras en este raro idioma logran construir páginas web. Se parece a lo que veíamos anteriormente que ocurría con los primeros escritores, que eran algunos elegidos, y que pasaban su conocimiento de uno a otro con gran recelo.
Así fueron los primeros años del desarrollo de la web, cerrados a quienes conocían la ciencia del HTML y los otros lenguajes de programación, pero pronto cambió y todos íbamos a poder manipular los textos sin necesidad de conocimientos técnicos demasiado elevados; igual a lo que pasó con la escritura en el pasado la diferencia radica en que este proceso no tomó siglos, sino apenas unos cuantos años.